10 maneras en el que el yoga me cambió la vida

10 maneras en el que el yoga me cambió la vida
Por: Aurea Casas
@nutritionistyogi

El yoga para mí es más que una práctica física, es una meditación en movimiento, se vuelve un estilo de vida.

1.Tiempo para mi

Siempre me ha gustado hacer ejercicio y el yoga se volvió más que eso, se volvió un tiempo para estar conmigo, donde no me preocupa nada más que estar en el tapete, fluir y escuchar a mi cuerpo y mi respiración.

2. Aumento de fuerza en todos los niveles

El yoga me ha dado fortaleza física, mental y emocional. La lucha interna que a veces sucede en la práctica porque no te sale una postura o porque tu mente divaga, te enseña que lo que aprendes en el tapete lo puedes llevar a la vida diaria y que, así como te caes físicamente y te puedes levantar, también lo puedes hacer emocional y mentalmente.

3.Me ha dado flexibilidad, paciencia…

Siempre he sido flexible, anatómicamente hablando, pero la flexibilidad va más allá de lo físico. La mente puede ser tu peor enemigo o tu mejor aliado. El yoga me ha enseñado a ver que las cosas casi nunca son como yo quiero y está bien, que tal vez llegarás al resultado, pero tendrás que ser flexible en el cómo.  Me ha ayudado a darme cuenta que hay días en donde por más que quiera, el cuerpo o la mente no están listos para cierta postura o para dar el siguiente paso en la vida y no pasa nada, así es como debe ser.

4. Cambió mi manera de comer, me enseñó a generar mucha conciencia

Es una práctica que te lleva hacia dentro, que te hace ver no sólo como te sientes, pero cómo se siente tu cuerpo y tu mente. Te enseña a escucharte, a respetarte. Con el tiempo va generando tal nivel de conciencia que quizá lo que te gustaba, o según tú te caía bien, ya no tanto. Principalmente por esta práctica y otras razones ya no como pollo y muy rara vez (una vez al año) como carne. Pues me di cuenta que me hacía sentir pesada e incómoda.

5. Tener mayor equilibrio y balance externo e interno

Existen varias posturas que requieren mucho equilibrio y se necesita activar todo el cuerpo, pero es indispensable no tensarlo para que no duela. A nivel mental y emocional te das cuenta que es imposible no sentir, no pensar, pero descubres que puedes bailar entre emociones, sensaciones y sentimientos para que ninguno te agote o te tire.

6. Aceptar lo bueno y lo no tan bueno de mi

El yoga es una práctica que si se lo permites, se vuelve una meditación en movimiento. Las posturas te pueden mostrar emociones, miedos y pensamientos que el cuerpo va escondiendo y que a veces duelen o generan asfixia o llanto. Con el tiempo vas aprendiendo a abrazar lo bueno y lo no tan bueno para ti.

7. Estar en el momento presente

Me enseñó a darme cuenta que la mente divaga mucho y es normal, pero a veces estar en el pasado genera frustración y en el futuro genera ansiedad. La verdad es que ninguno de esos dos tiempos está pasando aquí para ti. Me enseñó a regresar al aquí y ahora y a disfrutar del momento presente.

8. Calmarme

Me enseñó a respirar, a volverme más consciente de cada inhalación, de cada exhalación. El poder que recae en cómo respiramos es infinito, te calma, te centra, te regresa a estar aquí.

9. Conectar con las demás personas: todos somos uno

Me enseñó a aprender de los demás. Nunca pensé que fuera a dar clases de yoga, pero ha sido de las mejores cosas que me han sucedido y al volverme maestra sigo siendo alumna, porque cada alumno tiene algo que transmitir, algo que enseñar si realmente pones atención. Me di cuenta que todos somos un espejo.

10. La práctica empieza en el tapete, pero es para toda la vida

Me enseñó a moverme en el tapete, a escucharme, a respetarme, a quererme, a cargarme y me enseñó que la práctica va mucho más allá del tapete. El yoga se puede volver un estilo de vida cuando lo que aprendes en la práctica, lo llevas a la vida diaria. El yoga te puede cambiar la vida si le das la oportunidad.

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